La fijación de metas de producción crecientes son fundamentales para mantener la vigencia de una industria azucarera basada en la mayor eficiencia y rentabilidad. Un elemento clave para lograr este propósito son las variedades cultivadas y son los centros experimentales a través de sus programas de mejoramiento los que proveen de material genético cada vez de mejor calidad para resultados también mejores.

En la actualidad, los resultados comerciales de producción son medidos con base en la producción de caña por hectárea o azúcar por hectárea, esto equivale a decir que un solo dato establece el resultado para un campo y para la variedad cultivada en él.

El uso de equipos de cosecha provistos de monitores de productividad permite generar un gran número de puntos de evaluación de la producción en cada campo, midiendo así la variabilidad de esa producción, facilitando de esta manera localizar espacialmente las zonas de altas y bajas producciones. Estos resultados pueden ser confrontados con las características de los suelos y las condiciones de manejo.

Considerando las metas de producción de la Industria Azucarera Colombiana para el año 2030, en donde se proyecta la  producción de mas de 150 TCH y mas de 21 TAH, se pensaría que dados los resultados actuales se estaría lejos de lograr esta meta, ya que el año 2015 cerró con 116 TCH y 13,4 TAH. Sin embargo, cuando se analizan la producción de campos cosechados y a los cuales se les ha generado un mapa de productividad, se observa una gran dispersión de los resultados con valores altamente contrastantes como se aprecia en el siguiente mapa:

La información anterior muestra que las variedades actualmente cultivadas permiten alcanzar la producción esperada para el 2030 en algunos sectores del campo, mientras que en otros hay un rezago importante. Lo anterior plantea que no es la genética de las variedades la que limita alcanzar la meta sino el paquete tecnológico que se esta aplicando para cultivarlas.

De igual manera, para un mismo ciclo de cultivo, no es posible atribuir las grandes variaciones de la producción a factores climáticos ya que todo el campo campo estuvo sometido a los mismos factores y la misma intensidad de estos.

Considerando lo anterior, podría concluirse que si las variedades tienen un alto potencial productivo y las variables climáticas –para un mismo ciclo- no están afectando el resultado, el lograr producciones mayores dependerá del manejo y especialmente del conocimiento del suelo para identificar cuales son las variables criticas que están afectando el resultado e impidiendo la expresión genética de las variedades.